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Sombras en el Corredor Interoceánico. Descarrilamiento en Nizanda pone bajo la lupa la calidad de la obra
A pesar de la narrativa oficial de modernización, la realidad visual en diversos tramos de la vía contradice el discurso gubernamental.
Lo que se proyectó como la joya logística que uniría los dos océanos de México enfrenta hoy su crisis más severa. El reciente descarrilamiento ocurrido el 28 de diciembre en el kilómetro 230 de la Línea Z, a la altura de Nizanda, en el Istmo, ha dejado de manifiesto que las advertencias sobre la precariedad de la obra no eran infundadas.
A pesar de la narrativa oficial de modernización, la realidad visual en diversos tramos de la vía contradice el discurso gubernamental.

Foto: Virgilio Luis
En el lugar del siniestro y puntos aledaños, es notable la presencia de rieles oxidados y desgastados, que parecen haber sido rescatados del olvido en lugar de formar parte de una infraestructura de vanguardia.
Esta condición física de las vías coincide con las denuncias previas de expertos y de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que ya habían advertido sobre:
• Taludes inestables que ponen en riesgo la nivelación de los trenes.
• Durmientes de madera vieja en tramos supuestamente rehabilitados.
• Falta de capacidad de la infraestructura para soportar el peso y la velocidad de los nuevos convoyes.
Desde la inauguración del servicio de pasajeros en la Línea Z (Salina Cruz – Coatzacoalcos) en diciembre de 2023, y la reciente apertura de la Línea FA hacia Palenque en septiembre de 2024, las críticas por la celeridad política han sido constantes.
Organizaciones civiles y sectores técnicos coinciden en que la urgencia por cumplir los plazos del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador sacrificó la seguridad por la simbología política.
”Se compró equipo de segunda mano para correr sobre vías que nunca fueron terminadas de manera técnica; el resultado es el que vemos hoy en Nizanda”, señalan voces críticas.
El descarrilamiento en Nizanda no solo interrumpe la conexión entre el Pacífico y el Atlántico, sino que abre un debate urgente sobre la transparencia en los contratos de rehabilitación.
La imagen de los convoyes modernos sobre rieles oxidados se ha convertido en la metáfora de un proyecto que, según expertos, se entregó sin haber concluido las pruebas técnicas necesarias.
