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“Miércoles Sangriento” en Oaxaca, violencia imparable deja al menos cinco víctimas en un solo día
Una serie de ataques armados y ejecuciones en diversas regiones dejaron un saldo de al menos cinco personas fallecidas.
La entidad oaxaqueña vivió este miércoles uno de sus días más violentos en lo que va del año, lo que contradice el discurso del gobernador Salomón Jara que posiciona al estado como el quinto más seguro del país.
Una serie de ataques armados y ejecuciones en diversas regiones dejaron un saldo de al menos cinco personas fallecidas, que evidencia una crisis de inseguridad que parece haber rebasado a las corporaciones policiales en las regiones del Istmo, la Sierra Sur y los Valles Centrales.
En el corazón de la capital del estado, la violencia alcanzó a Rosa María A. B., propietaria de una boutique, quien fue asesinada con arma blanca a solo dos cuadras del Zócalo.
El crimen, ocurrido tras un presunto asalto en la calle Valerio Trujano, fue captado por cámaras de seguridad que muestran al agresor huyendo con total impunidad.
Horas antes, en la zona metropolitana, el cuerpo de un hombre con impactos de bala en la cabeza fue hallado en el acceso al fraccionamiento Punta Vizcaya, en San Sebastián Tutla, lo que confirma la vulnerabilidad de la zona conurbada.
La región del Istmo de Tehuantepec volvió a convertirse en un escenario de caos y sangre. En Juchitán de Zaragoza, Isaías V. R., un joven mototaxista de 21 años, fue ejecutado a balazos en la Segunda Sección, donde familiares arribaron para llevarse el cuerpo.
Mientras tanto, en Santo Domingo Tehuantepec, otro hombre fue ultimado a tiros frente a la escuela primaria Carlos A. Carrillo, sembrando el pánico entre la comunidad escolar.
Finalmente, en Miahuatlán de Porfirio Díaz, la tarde se vio interrumpida por detonaciones de arma de fuego en la calle Segunda de Camelia, donde elementos de la Policía Municipal localizaron el cuerpo sin vida de un masculino dentro de un domicilio.
Ante este panorama, la opinión pública ha criticado duramente el contraste entre el despliegue de seguridad que protege a altos funcionarios en sus residencias particulares y la exposición que enfrenta la ciudadanía en los espacios públicos de Oaxaca.
