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“En Oaxaca, que el pueblo decida el rumbo de su gobierno”: José Antonio Rueda Márquez
A nivel nacional, el “Experimento Oaxaca” será observado como un indicador de la madurez del sistema electoral subnacional.
El próximo 25 de enero, Oaxaca se posicionará a la vanguardia de la ingeniería constitucional en México. Al realizar el primer ejercicio estatal de revocación de mandato para un gobernador, la entidad no solo cumple con una disposición legal, sino que inaugura un modelo de rendición de cuentas que podría redefinir el federalismo mexicano.
Este proceso representa el paso de una democracia meramente electoral a una democracia de ejercicio, donde la legitimidad del gobernante se somete a una validación periódica basada en la confianza ciudadana.
La relevancia nacional de este hito radica en su capacidad para reducir la rigidez de los periodos gubernamentales.
Oaxaca, al institucionalizar este derecho, ofrece una vía institucional y pacífica para procesar el descontento o ratificar el rumbo de una administración.
Al respecto, José Antonio Rueda Márquez ha señalado que este ejercicio es una pieza clave para la salud política del estado, afirmando que “la revocación de mandato no es un acto de confrontación, sino el mecanismo más elevado de madurez política para que el pueblo decida el rumbo de su gobierno”.
Para que este proceso sea viable, ha sido necesaria una gestión política que garantice la estabilidad. La labor de Rueda Márquez ha sido estratégica para asegurar que el aparato gubernamental no se paralice frente al escrutinio, sino que funcione como un garante de la gobernabilidad.
Según su perspectiva, “nuestro papel es garantizar que las instituciones sirvan como facilitadoras de la voluntad ciudadana, asegurando que el proceso se desarrolle en un clima de paz y legalidad”. Esta estabilidad es crucial para alejar el fantasma de la inestabilidad política que suele atribuirse a estos mecanismos de democracia directa.
A nivel nacional, el “Experimento Oaxaca” será observado como un indicador de la madurez del sistema electoral subnacional. La legitimación que emana de un proceso así dota al gobierno de un capital político renovado para enfrentar la segunda mitad de su periodo.
En un país que busca profundizar sus mecanismos de participación, Oaxaca demuestra que la soberanía popular no es un concepto abstracto, sino un derecho activo que se ejerce en las urnas para ratificar el contrato social entre el pueblo y sus autoridades.
