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Ray Chagoya dio continuidad al castigo fiscal que hoy finge combatir
En un ejercicio de contradicción que raya en la desmemoria política, el presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Raymundo Chagoya Villanueva, ha iniciado una campaña de “borrón y cuenta nueva” para deslindarse de los elevados costos fiscales que hoy ahogan a la ciudadanía.
El presidente municipal, Raymundo Chagoya Villanueva, ha puesto en marcha una narrativa de victimización para justificar los elevados costos del impuesto predial y el traslado de dominio en la capital.
Al calificar el marco fiscal actual como una “piedrota” heredada de la administración de Francisco Martínez Neri, el edil incurre en una omisión técnica deliberada: él tuvo la oportunidad legal y política de revertir estos aumentos en su propia Ley de Ingresos 2025 y decidió no hacerlo.
Es una realidad que durante el trienio de Martínez Neri (2022-2024), la base catastral sufrió una actualización agresiva en los valores unitarios de suelo y construcción, lo que elevó automáticamente el costo del predial y el traslado de dominio. Sin embargo, en la política fiscal no existen “herencias” obligatorias.
Cuando Raymundo Chagoya, como alcalde electo, diseñó y propuso la Ley de Ingresos 2025 —la cual fue aprobada por el Cabildo el 3 de diciembre de 2024—, tenía la facultad plena para proponer una reducción en los valores catastrales o un ajuste a la baja en las tasas para proteger la economía familiar.

En lugar de eso, Ray Chagoya optó por la continuidad, manteniendo los mismos mecanismos recaudatorios de su antecesor para garantizar el flujo de recursos a su propia administración.
Hoy, ante el malestar ciudadano, el discurso del primer concejal ha pasado del “humanismo” a la “demencia política”. En su conferencia semanal, el edil aseguró que su administración “sigue cargando” con las decisiones de la “vieja política”, cuando los registros oficiales demuestran que él mismo validó esas cifras durante el proceso de entrega-recepción.
Al afirmar que trabajará con el Congreso para “quitar esa mala medida”, Raymundo Chagoya oculta que él fue quien le dio validez jurídica a dicha medida para el presente ejercicio fiscal.
Si el impuesto es hoy “una piedra” en el zapato de los oaxaqueños, es porque el actual presidente municipal decidió calzársela voluntariamente al momento de asumir el cargo, prefiriendo la eficiencia recaudatoria sobre el alivio fiscal que ahora promete.
La estrategia del edil morenista consiste en desviar la responsabilidad hacia el pasado para capitalizar políticamente el futuro. Promete “estímulos fiscales” y mesas de trabajo para corregir lo que él mismo pudo haber frenado hace apenas dos meses.
La administración de Martínez Neri justificó los aumentos bajo la crisis de la basura y una deuda de 400 millones de pesos; Raymundo Chagoya, en cambio, no ofrece una justificación técnica para haber mantenido estos costos, sino que recurre a la confusión informativa para ocultar que la “continuidad” fue su primera decisión de gobierno.
