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México suma siete periodistas asesinados en 2026: la violencia no da tregua a la prensa
Silenciar a la crítica, el alto costo de ejercer el periodismo en México
El asesinato del periodista oaxaqueño Francisco Alejandro Leyva Aguilar volvió a encender las alertas sobre la crisis que enfrenta la libertad de expresión en México.
Con este crimen, suman siete periodistas asesinados en lo que va de 2026, un panorama que confirma que ejercer el periodismo sigue siendo una actividad de alto riesgo, particularmente para quienes documentan corrupción, inseguridad, crimen organizado o cuestionan al poder político.
Mantener un periodismo informado, crítico e independiente continúa representando un desafío frente a intereses políticos, económicos y criminales que buscan silenciar las voces incómodas.
Francisco Alejandro Leyva Aguilar fue atacado a balazos mientras se encontraba en un puesto de memelas en el Fraccionamiento La Esmeralda en San Pablo Etla.
El columnista, exdirector de la televisora pública estatal y autor de El Zumbido del Moscardón, era reconocido por mantener una postura crítica hacia el gobierno estatal y por denunciar presuntas irregularidades en el ámbito político.
Su asesinato convirtió a Oaxaca en la cuarta entidad del país con un periodista asesinado durante este año.
El primer caso de 2026 ocurrió el 8 de enero en Veracruz con el homicidio de Carlos Leonardo Ramírez Castro, director del portal Código Norte, quien daba cobertura a temas de seguridad y nota roja. Meses después, el 18 de marzo, fue asesinado en Nuevo León Juan David Gámez, periodista que documentaba presuntos vínculos entre el crimen organizado y la corrupción.
La violencia continuó en junio con el asesinato de Luis Ángel López Valdés, reportero de nota roja en Veracruz que previamente había denunciado actos de hostigamiento.
Días después desapareció el periodista y activista ambiental Manuel Alejandro Moreno Serna, conocido como Alex Serna, cuyo cuerpo fue localizado en Guerrero tras haber denunciado presuntas irregularidades relacionadas con desarrollos y permisos en la Costa Grande.
Durante julio, la escalada de violencia contra la prensa se agravó. En Veracruz fue asesinada Roxana Berenice Guzmán Ramírez, directora de Pulso Informativo del Sureste, mientras que en Puebla fue privado de la vida Josué Martínez Contreras, director de Noticias San Martín Texmelucan, quien había denunciado amenazas e irregularidades atribuidas a autoridades locales. Apenas unos días después ocurrió el asesinato de Alejandro Leyva en Oaxaca.
De acuerdo con organizaciones como Reporteros Sin Fronteras y Artículo 19, la mayoría de estos periodistas compartían un mismo patrón: realizaban investigaciones sobre corrupción, delincuencia, abuso de poder o mantenían una línea editorial crítica.
Diversos diagnósticos de organismos nacionales e internacionales han advertido que las principales amenazas para la prensa provienen tanto de organizaciones criminales como de actores vinculados al poder político, mediante agresiones, amenazas, campañas de desprestigio, censura y, en los casos más extremos, asesinatos. En ese contexto, informar con independencia sigue teniendo un alto costo.
Con el asesinato de Francisco Alejandro Leyva, el actual sexenio acumula ya 15 periodistas asesinados. Organismos internacionales advierten que México continúa entre los países más peligrosos para ejercer el periodismo, con más de 150 comunicadores asesinados desde el año 2000.
