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Sin quórum ni consenso: fracasa el foro de Seculta para regular el grafiti en Oaxaca
La dependencia a cargo de Flavio Sosa villavicencio emplazó el foro para debatir legalidad del arte urbano en Oaxaca
Por Rodrigo Islas Brito
La Secretaría de las Culturas y las Artes de Oaxaca que encabeza Flavio Sosa Villavicencio suspendió de manera indefinida el foro y debate público que estaba programado para el pasado miércoles 19 de agosto en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO) yen el que habría invitado a que el tema de la presencia y realización del arte urbano en la ciudad de Oaxaca, fuera abordado en los pros y contras que hoy han colocado al grafiti e intervención del espacio público como una especie atentando a la imagen de una pequeña metrópoli hipergentrificada e imaginada por muchos como el nuevo millonario destino turístico del país.
Al parecer, y según lo comentado por artistas visuales próximos al tema, la convocatoria del secretario de cultura, Flavio Sosa Villavicencio, no logró suscitar un masivo interés en el sector cultural, ni tampoco su locación propuesta, el MUPO, pues basta recordar que los foros propuestos en junio pasado para decidir el cambio de nombre de la institución, fueron un fracaso absoluto de vasta inasistencia.
La propuesta del encuentro por parte de Seculta surgió en un clima de creciente criminalización del arte urbano en Oaxaca, en donde no solo el municipio capitalino a cargo de Raymundo Chagoya ha dejado clara su política de cero tolerancia contra cualquier pinta o manifestación grafica en el Centro Histórico, sino a la que comerciantes y locatarios se han sumado, armando multitudinarios grupos de limpia paredes, promocionándose en redes sociales como guardianes de la inmaculada belleza de la alguna vez verde Antequera.
“Contra cualquier forma de censura o discriminación hacia el arte urbano”, ha escrito Seculta en su comunicado de foro pospuesto.
Javier Sánchez, quien pide no dar su verdadero nombre porque “en el arte oaxaqueño luego las opiniones te las van guardando”, observa que, a pesar de lo determinado de las palabras de la dependencia oficial para defensa del arte urbano en Oaxaca, ésta no deja de estar relacionada al mismo poder político al que también está sujeto el gobierno municipal, lo cual hace prever la posibilidad de una escenificación que solo termine por servir a los poderes oficiales.
“¿Cuándo se ha visto que el grafiti sea cuidado y garantizado por el gobierno? Al contrario, el arte urbano es por definición clandestino, rebelde y efímero”, acota Sánchez, asegurando que hoy la poca rebeldía que pueda palmarse en este tipo de arte se debe a que después del movimiento social del 2006, el arte urbano oaxaqueño buscó siempre los cobijos y subsidios del presupuesto federal.
“El arte urbano en Oaxaca está cooptado por la misma turistificación que hoy vive Oaxaca, donde la rebeldía como recuerdo ya no vende. Lo que hoy realmente entusiasma al turista es la imagen de una Oaxaca exotizada al 300 por ciento, donde queda claro todo ese imaginario exótico que el turista considera son las costumbres de Oaxaca”, declara el artista anónimo.
Se le recuerda que como señal de que la persecución oficial al arte urbano es un tema a ser tratado, está lo acontecido hace unos meses, cuando integrantes de un grupo dependiente del poder estatal, golpearon y persiguieron a integrantes del colectivo “Subterráneos” cuando estos intentaban colocar algunas pegas en el Centro Histórico.
El artista consultado que no quiere dar su nombre comenta que para el arte urbano la persecución oficial será siempre; agrega que para muestra está que el mencionado colectivo se reunió a los pocos días con autoridades del municipio, donde las dos partes se otorgaron explicaciones mutuas y todo quedó en un aquí no ha pasado nada.
Al final, quien esto escribe observa que, al parecer el verdadero arte urbano, el auténticamente combativo, podrá volver a surgir cuando las autoridades no lo estén siquiera esperando, y menos aun cuando haya funcionarios públicos preocupados en ponerle reglas y tiempos.
O también está la posibilidad de que el arte urbano, en una ciudad domesticada y transfigurada en paradisiaco y cada vez más caro y gentrificado destino turístico, como lo es Oaxaca de Juárez, hoy el arte urbano como cultura y costumbre esté sencillamente desapareciendo.
