Destacado
¿Transporte o padrón electoral? Polémica por registro obligatorio y costos del BinniBus en Oaxaca
Para acceder a la tarifa de 8 pesos, los ciudadanos deben completar un pre-registro obligatorio entregando documentos sensibles como el INE, CURP, constancia de estudios, entre otros.
La puesta en marcha del BinniBus en Oaxaca, impulsada por el gobierno de Salomón Jara, ha desatado una ola de críticas y desconfianza entre los usuarios.
Lo que se presentó como una modernización del transporte público es ahora señalado en redes sociales como una estrategia de vigilancia y recolección masiva de datos personales.
Para acceder a la tarifa de 8 pesos, los ciudadanos deben completar un pre-registro obligatorio entregando documentos sensibles como el INE, CURP, constancia de estudios entre otros, una medida que muchos consideran innecesaria para un simple servicio de traslado y que sospechan tiene fines de activismo político y control electoral por parte de Morena.
Esta controversia estalla en un momento de especial sensibilidad social, al coincidir con el debate nacional sobre la obligación de registrar datos personales y biométricos para el uso de la telefonía móvil.
En las redes sociales, el debate es intenso: los ciudadanos comparan ambas medidas como una “pinza” de control gubernamental, cuestionando por qué para comprar un chip telefónico o abordar un autobús ahora es requisito indispensable ceder la privacidad.
Los críticos sostienen que este modelo de “identificación total” vulnera los derechos civiles bajo el disfraz de la digitalización.
A la preocupación por la privacidad se suma un cuestionamiento financiero sobre el costo de las tarjetas de prepago del BinniBus.
De acuerdo con datos de la licitación, el gobierno adquirió 250 mil plásticos a un precio unitario de 30.39 pesos; sin embargo, estas se venden al público en 50 pesos.
Esta diferencia de casi 20 pesos por unidad genera un excedente cercano a los 5 millones de pesos, cuyo destino no ha sido aclarado con transparencia, alimentando las denuncias sobre un posible beneficio irregular a costa del bolsillo de los oaxaqueños.
Ante esta situación, diversos sectores de la población han manifestado su rechazo al registro, calificándolo como un “lobo con piel de oveja”.
Los usuarios señalan que, a diferencia de otros sistemas de transporte en el mundo donde las tarjetas son anónimas y de libre adquisición, el modelo del BinniBus condiciona el ahorro económico a la entrega de información personal.
Muchos ciudadanos aseguran que prefieren seguir pagando la tarifa de 10 pesos en otros autobuses antes que ceder sus datos a una base gubernamental cuya seguridad y uso final resultan inciertos.
