Destacado
Jara acusa “guerra sucia” por críticas al Atoyac; Conagua justifica los deslaves como parte técnica
El gobernador defendió la infraestructura civil pero evadió hablar sobre las descargas de aguas residuales que ha documentado Oaxaca Capital
Ante los señalamientos mediáticos sobre supuestos deslaves en el río Atoyac, el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, aseguró que las obras que realiza son seguras, mientras que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) detalló que las afectaciones son parte natural del proceso de reencauzamiento.
Durante su conferencia matutina, el mandatario calificó como una “campaña sucia” los reportes periodísticos que han cuestionado la seguridad de las obras del Parque Lineal.
Para sustentar la viabilidad del proyecto, Julián Rubén Ríos Ángeles, titular de la Conagua en Oaxaca, explicó que los trabajos —que incluyen el parque lineal y mejoras viales— requieren un reencauzamiento profundo.
Ríos Ángeles precisó que, al limpiar los bordos de maleza y basura acumulada, el suelo queda expuesto, lo que provoca cortes o deslaves menores ante la presencia de lluvias.
El especialista subrayó que estos movimientos son temporales y estimó que, en un plazo de seis días, la sección del río quedará definida y segura para la ciudadanía.
Jara Cruz ironizó sobre la cobertura mediática, cuestionando por qué diversos comunicadores actúan ahora como “expertos, geólogos o antropólogos”, cuando nunca documentaron la crisis ambiental durante la administración anterior.
Según el gobernador, su gestión trabaja con el respaldo técnico necesario para devolverle al Atoyac su dignidad y transformar un foco de infección en un área de esparcimiento.
Sin embargo, el mandatario omitió referirse a las recientes descargas de aguas residuales que desembocan directamente en el afluente.
A pesar de las promesas de saneamiento, los reportes periodísticos de Oaxaca Capital han evidenciado que, más allá de la construcción física de los bordos, el río continúa recibiendo aguas negras.
Esta situación mantiene una discrepancia entre el discurso oficial de un “río limpio” y la realidad ambiental.
Mientras el gobierno estatal defiende la infraestructura, la sociedad civil y los medios continúan señalando la persistencia de contaminantes, un tema que, según las autoridades, forma parte de la transformación integral que buscan consolidar.
