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Mundial 2026 arranca entre protestas; diversos sectores llevarán sus demandas a las calles
La presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que el Mundial se desarrollará con normalidad
La inauguración del Mundial 2026 en la Ciudad de México estará acompañada por una jornada de movilizaciones convocadas por distintos sectores sociales que buscan aprovechar la atención internacional para visibilizar demandas relacionadas con desapariciones, pensiones, seguridad, salud, educación y apoyo al campo.
Movilizaciones anunciadas para este 11 de junio
Familias buscadoras: concentración a las 9:00 horas en Avenida Santa Úrsula, frente al Parque Cantera.
CNTE: salida desde el plantón instalado en el Zócalo y Paseo de la Reforma a partir de las 8:00 horas.
Campesinos: reunión a las 10:00 horas en Calzada de Tlalpan, a la altura de División del Norte.
Transportistas: concentración desde las 9:30 horas en Anillo Periférico Sur, zona de Vaqueritos.
Pensionados y jubilados de Pemex y CFE: encuentro a las 10:00 horas en la zona de Periférico Sur.
Trabajadores del sector salud: concentración a partir de las 10:30 horas en Avenida del Imán.
Colectivos y organizaciones sociales: actividades y movilizaciones en distintos puntos del sur y centro de la capital.
Ante la previsión de protestas durante la inauguración del Mundial, el Gobierno de la Ciudad de México anunció el despliegue de 10 mil elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, además de personal de tránsito y protección civil.
La administración capitalina sostiene que el operativo busca garantizar la seguridad de asistentes, turistas y manifestantes. No obstante, diversas organizaciones consideran que la presencia masiva de fuerzas de seguridad refleja la preocupación de las autoridades ante una jornada marcada por el descontento social.
La magnitud de las protestas evidencia una serie de conflictos que se han acumulado durante los últimos años.
Las familias buscadoras denuncian la falta de resultados frente a la crisis de desapariciones que atraviesa el país; los transportistas exigen mayores condiciones de seguridad ante los robos y la violencia en carreteras; mientras que campesinos, trabajadores de la salud y jubilados reclaman soluciones a problemas laborales, presupuestales y de pensiones que, aseguran, permanecen sin respuesta.
Uno de los movimientos con mayor visibilidad es el encabezado por la CNTE, que mantiene un paro nacional y un plantón en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Los docentes exigen la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y cambios al sistema de jubilaciones. A unas horas de la inauguración mundialista, las negociaciones con el gobierno federal no lograron destrabar el conflicto, por lo que las movilizaciones continuarán durante el arranque del torneo.
La coincidencia entre estas protestas y el Mundial ha reavivado comparaciones con 1968, cuando México organizó los Juegos Olímpicos en medio de una creciente movilización estudiantil.
Aunque ambos contextos son distintos, la comparación surge porque nuevamente un gran evento deportivo internacional coincide con manifestaciones que buscan exhibir problemáticas nacionales frente a la mirada del mundo.
Las diferencias históricas son evidentes. En 1968 el movimiento estudiantil enfrentó un régimen de partido hegemónico que recurrió al Ejército para contener las protestas, culminando con la masacre de Tlatelolco.
Sin embargo, para diversos sectores sociales, la similitud radica en que el gobierno intenta proyectar una imagen de estabilidad y éxito internacional mientras persisten reclamos relacionados con justicia, derechos laborales, violencia e inseguridad. También señalan que la creciente participación de fuerzas de seguridad y militares en tareas civiles ha generado preocupaciones sobre el manejo de la protesta social.
Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que el Mundial se desarrollará con normalidad y que el país se encuentra preparado para recibir a miles de visitantes, las organizaciones convocantes insisten en que el verdadero desafío no es la realización del torneo, sino la falta de respuestas a demandas que llevan años acumulándose.
La inauguración del Mundial abrirá una nueva página en la historia deportiva del país, pero también servirá como escaparate de los conflictos sociales que continúan sin resolverse.
