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De “Oaxaca Camina” a “Oaxaca se detiene”: La incapacidad de Ray Chagoya asfixia al Centro Histórico
Surgen 80 nuevos puestos informales bajo el amparo de la autoridad municipal
La administración municipal del morenista Ray Chagoya enfrenta otra crisis de gobernabilidad, señalada por comerciantes establecidos y locatarios del Mercado “20 de Noviembre” como una gestión de “incapacidad manifiesta”.
Los denunciantes sostienen que, bajo el amparo directo de la autoridad municipal, han proliferado más de 80 nuevos puestos informales que operan sin permisos ni censos previos.
Esta situación no solo rompe con los acuerdos de ordenamiento histórico, sino que ha generado una confrontación directa entre sectores sociales, al desplazar el comercio formal en beneficio de grupos “consentidos” por el Ayuntamiento.
El descontento escala debido a que esta invasión ocurre de forma paralela al proyecto estatal “Oaxaca Camina”. Mientras el Gobierno del Estado busca rehabilitar las vialidades para el disfrute peatonal y turístico, la omisión del gobierno municipal ha convertido las zonas de obra en un escenario de caos absoluto.

Lidia Bolaños, representante de un área del Mercado 20 de Noviembre denunció que la falta de autoridad ha transformado lo que debería ser una mejora urbana en un “pasillo de ambulantaje”, donde la esencia colonial de la ciudad ha quedado sepultada bajo estructuras improvisadas y desorden vial.
A la saturación de comerciantes se suma un entorno físico deplorable que representa un peligro latente para residentes y visitantes.
Las calles intervenidas, lejos de mostrar avances, se han convertido en tiraderos de escombros y focos de contaminación por la acumulación de basura y nubes de polvo constantes.

Esta situación afecta la higiene de la zona gastronómica y la seguridad de los transeúntes, quienes deben sortear materiales de construcción y desechos en medio de vialidades colapsadas por el tráfico y la informalidad desmedida.
Los afectados acusan al gobierno de Ray Chagoya de ejercer una política de represión y misoginia institucional como respuesta a las demandas ciudadanas.
Aseguran que, tras manifestar sus inconformidades, la reacción del municipio fue saturar de inmediato sus calles con más puestos informales en represalia por haber alzado la voz.
Ante la falta de confianza en los servidores municipales, los manifestantes advierten que mantendrán los bloqueos hasta obtener un compromiso firmado por el edil, al exigir que se asuma la responsabilidad del ordenamiento y se limpie la zona de los escombros que hoy asfixian al corazón de Oaxaca.
