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Extorsión oficial y criminal asfixia al empresariado mexicano; México con crecimiento de apenas 0.8%
Empresarios enfrentan una “doble tenaza”: por un lado, la extorsión de grupos criminales, y por el otro, la extorsión oficial de funcionarios públicos que, en lugar de aplicar la ley, exigen montos económicos desmedidos para permitir la operación de los negocios.
El sector empresarial en México atraviesa una de sus crisis más agudas, no solo por la falta de dinamismo económico, sino por un asedio delictivo que está “matando” a las unidades productivas del país.
Juan José Sierra Álvarez, Presidente Nacional de Coparmex, advirtió que la extorsión se ha convertido en un veneno que, sumado a un crecimiento económico de apenas 0.8%, mantiene al desarrollo nacional en el estancamiento.
Para el líder patronal, la inseguridad ha dejado de ser una cifra estadística para convertirse en un factor de mortandad empresarial.
Según datos de Data Coparmex, uno de cada dos socios ha sido víctima de la delincuencia, posicionando a la extorsión como el segundo delito más frecuente.
Sierra Álvarez sentenció que la extorsión es el delito que “mata” a la MiPyME, pues un solo evento de este tipo obliga al cierre definitivo y provoca la pérdida total del patrimonio acumulado por años.
Lo más alarmante del diagnóstico es la invisibilidad del problema. A pesar de que este delito ha crecido un 78% en la última década, la cifra negra alcanza el 97%; es decir, de cada 100 casos, solo 3 llegan a una carpeta de investigación.
El miedo a represalias y la nula confianza en las instituciones son las barreras que impiden conocer la verdadera magnitud de la tragedia, dejando a los empresarios en la indefensión y de rodillas ante los actos criminales.
La dura crítica de Coparmex se dirigió hacia el propio aparato gubernamental. Sierra Álvarez denunció que en diversos municipios y estados, los empresarios enfrentan una “doble tenaza”: por un lado, la extorsión de grupos criminales, y por el otro, la extorsión oficial de funcionarios públicos que, en lugar de aplicar la ley, exigen montos económicos desmedidos para permitir la operación de los negocios.
Este clima de inseguridad tiene un impacto directo en los bolsillos de los mexicanos. Sin “reglas del juego” claras y sin un Estado de Derecho sólido, la inversión se ahuyenta, resultando en un crecimiento estancado de 0.8% y la generación de apenas 197 empleos formales diarios.
Esta cifra es insuficiente para los 1.2 millones de jóvenes que buscan oportunidades cada año, lo que condiciona el futuro económico del país al miedo y la impunidad.
