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Pese a reformas, parteras tradicionales enfrentan trabas para garantizar la identidad de recién nacidos
A casi tres años de la reforma en Oaxaca y después del respaldo otorgado por el Senado a la partería tradicional, el reto parece no estar en generar nuevas leyes, sino en garantizar que las existentes se cumplan.
Aunque los marcos jurídicos estatal y federal reconocen y protegen la labor de las parteras tradicionales desde hace dos años, las familias aún enfrentan serias dificultades para registrar a los bebés nacidos bajo este modelo, lo que exhibe el nulo avance legislativo y la incapacidad de las instituciones para hacerlos efectivos.
La reforma impulsada en Oaxaca en 2022 buscó atender la problemática relacionada con la falta de identidad jurídica, particularmente en comunidades indígenas y rurales, donde durante años los nacimientos ocurridos fuera de hospitales enfrentaron mayores dificultades para ser reconocidos oficialmente.
Sin embargo, a casi tres años de su aprobación, las experiencias de las parteras reflejan que el principal obstáculo ya no es la ausencia de una norma, sino la falta de conocimiento y aplicación de ésta por parte de las autoridades encargadas de garantizarla.
En los hechos, una disposición creada para simplificar trámites continúa dependiendo de la interpretación de funcionarios que, en muchos casos, desconocen sus alcances.
Silvia Gabriela Hernández Salinas, partera tradicional, señaló que gran parte de estos avances siguen sin reflejarse en la atención que reciben las familias.
Explicó que funcionarios municipales y del Registro Civil desconocen los procedimientos establecidos en la ley, lo que obliga a madres y padres a realizar múltiples visitas, corregir documentos o regresar en distintas ocasiones para completar un trámite que debería resolverse de manera ordinaria.
A su consideración, esta situación termina trasladando la carga burocrática a las familias y vulnerando el derecho a la identidad de los recién nacidos desde sus primeros días de vida.
Por su parte, Coral Franco Peláez, enfermera y partera tradicional, informó que durante el primer trimestre del año atendieron cinco nacimientos y en todos los casos fue necesario intervenir directamente para que los bebés pudieran ser registrados.
Indicó que las mayores complicaciones se presentan en oficinas del Registro Civil, principalmente en zonas urbanas donde existe poca relación con la práctica de la partería tradicional.
En estos casos, dijo, las familias son enviadas de una oficina a otra o se les solicita la presencia de la propia partera para validar documentos que la legislación ya reconoce, una situación que evidencia la falta de criterios homologados para aplicar la norma.
Las parteras coincidieron en que esta problemática refleja una contradicción institucional, ya que mientras desde los espacios legislativos se impulsa el reconocimiento de la partería tradicional como parte del patrimonio cultural y de las alternativas de atención para las mujeres, en las oficinas donde deben materializarse esos derechos persisten prácticas que dificultan su ejercicio.
