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Diputado que exige justicia por Rocko enfrenta señalamientos de violencia contra mujeres en Tuxtepec
Mientras el caso del perro Rocko escaló a una crisis digital y política en Tuxtepec, colectivos y usuarios en redes sociales comenzaron a cuestionar la autoridad moral del diputado Paco Niño, quien impulsó denuncias públicas por maltrato animal pese a que sobre él pesan señalamientos previos relacionados con presunta violencia hacia mujeres con quienes habría mantenido relaciones de pareja
Alberto Hernández
La desaparición y presunto maltrato del perro callejero Rocko desató una de las crisis digitales más intensas recientes en Tuxtepec. El caso movilizó a colectivos animalistas, detonó protestas en redes sociales y escaló rápidamente al terreno político luego de que el diputado local Paco Niño anunciara denuncias penales y acciones legales contra autoridades municipales por presunta crueldad animal.
Sin embargo, conforme la conversación pública avanzó en Facebook, medios digitales y plataformas regionales, el foco dejó de concentrarse únicamente en el caso Rocko y comenzó a trasladarse hacia la figura del legislador de Morena.
Usuarios, activistas, periodistas y perfiles políticos empezaron a señalar una presunta contradicción entre el posicionamiento del diputado como defensor de la justicia y los cuestionamientos públicos que han existido en torno a acusaciones de violencia contra mujeres vinculadas a relaciones sentimentales previas donde señalan el presunto tesmimonio de estas mujeres y documentos legales.
La discusión abrió un nuevo frente narrativo: la utilización de causas sociales emocionalmente sensibles como plataforma de posicionamiento político y construcción de capital mediático.
La narrativa dominante en redes giró en torno a frases como “¿Dónde está Rocko?”, “justicia para Rocko” y “crueldad animal”, lo que generó altos niveles de interacción emocional y viralización. En paralelo, el diputado se aprovechó del tema y comenzó a posicionarse públicamente como uno de los principales impulsores de acciones legales relacionadas con el caso.
No obstante, la exposición pública del legislador también detonó cuestionamientos sobre congruencia y legitimidad ética. Diversos perfiles en redes sociales comenzaron a recuperar antecedentes, publicaciones y acusaciones públicas relacionadas con presuntos actos de violencia hacia mujeres, señalando una aparente defensa selectiva de las víctimas y una utilización política de la indignación social.
Aunque hasta el momento no se conocen resoluciones judiciales públicas firmes relacionadas con esos señalamientos, la conversación digital colocó en el centro del debate un tema recurrente en la política mexicana: la autoridad moral de actores públicos que buscan encabezar causas vinculadas a derechos humanos mientras enfrentan cuestionamientos sobre violencia de género.
Especialistas consultados en Oaxaca de la sociedad civil advirtieron que la violencia contra las mujeres continúa siendo una de las principales crisis estructurales de Tuxtepec y hasta el momento no existe en ese distrito de Oaxaca ningún legislador, incluido el diputado Paco Niño que haya presentado iniciativas o denuncias sobre el caso en el congreso.
Diversos colectivos feministas y organismos civiles han señalado históricamente que las figuras públicas suelen adoptar discursos de defensa de derechos humanos únicamente cuando estos generan rentabilidad mediática o posicionamiento político.
