Contáctanos

Oaxaca Capital – Noticias de Oaxaca

Oaxaca Capital – Noticias de Oaxaca

El festín de la “Primavera” sobre el luto de la Sierra Juárez

Estado

El festín de la “Primavera” sobre el luto de la Sierra Juárez

Guelatao no olía a flores de ofrenda, sino al perfume costoso de las élites y al humo de los camiones que transportaron el músculo político de Morena liderados por el gobernador Salomón Jara Cruz.

Ni el novenario ha terminado. En las entrañas de la Sierra Juárez, el aire todavía pesa y el eco de los lamentos por la tragedia del pasado sábado 14 de marzo se niega a disiparse. Sin embargo, en la cuna del Benemérito, el luto oficial duró apenas sesenta segundos; lo que tardó el cronómetro en liberar a la clase política de su único momento de sobriedad.

Guelatao no olía a flores de ofrenda, sino al perfume costoso de las élites y al humo de los camiones que transportaron el músculo político de Morena liderados por el gobernador Salomón Jara Cruz. Al más puro estilo de la vieja guardia priista, los funcionarios de la llamada “Primavera Oaxaqueña” arribaron con trajes regionales de gala, piezas de diseño que superan fácilmente los tres mil 500 pesos, desfilando con una pulcritud que contrastaba hirientemente con la precariedad de los caminos serranos.

Desde días antes, el clamor en redes sociales y documentos oficiales de pueblos mixes, zapotecos y chinantecos fue unánime: respeto al duelo regional. Pidieron cancelar los actos proselitistas, exigieron que la parafernalia cediera el paso a la solidaridad. 

En el hospital comunitario de Ixtlán de Juárez, las carencias que quedaron al desnudo tras el accidente del sábado pasado seguían ahí, esperando una inversión que esa tarde se gastó en templetes y matracas.

Pero las voces de la Sierra no tuvieron eco en el presupuesto del festejo. Bajo la efigie de Benito Juárez, la política del “acarreo” llenó la plaza. Cientos de personas, movilizadas para garantizar la foto perfecta, vitoreaban y hacían resonar las matracas sobre un suelo que, apenas ocho días atrás, era escenario de una pesadilla.

El protagonismo no se limitó a la plaza principal. Adelfo Regino Montes, titular del INPI, se aferró a su Cuarta Caminata Cívica. Mientras las comunidades pedían apoyo para los damnificados, Regino “apapachaba” a su comitiva con una gran comida, transformando el sendero histórico de Juárez en un pasarela de favores y complacencias.

 “Es un disfraz de fuerza”, comentaba un habitante de la zona que, como cada año, fue desplazado a las últimas filas del desfile cívico para que los políticos ocuparan el frente. “Ellos vienen a celebrar su poder, no a Juárez; mucho menos a nosotros”.

La gira de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo terminó con una contradicción difícil de digerir: un minuto de silencio protocolario frente a horas de festín político.

Ya no hubo juegos deportivos —esos que dan identidad a la Sierra—, porque el espíritu de hermandad y solidaridad se sintió secuestrado por la ambición política.

En Guelatao, la “Primavera” de Salomón Jara Cruz y “familia” floreció sobre un jardín descuidado por la tragedia, recordándole a los pueblos indígenas que, para el sistema, el brillo de un traje de gala y el ruido de un aplauso pagado siempre valdrán más que el silencio de una comunidad que aún no termina de llorar a sus muertos.

Más de Estado

Ir Arriba